La exposición El Mare Pacificum del artista Yukinori Yanagi terminará el 9 de agosto de 2026

El artista japonés Yukinori Yanagi presenta por primera vez una exposición individual en Latinoamérica con El Mare Pacificum, una muestra que ocupa los espacios de EstaciónMAZ, sede del Museo de Arte de Zapopan.

Yukinori Yanagi es reconocido por representar a Japón en la 45.ª Bienal de Venecia (1993), donde recibió el Premio Aperto, y por exponer en instituciones y eventos internacionales como el Queens Museum de Nueva York, el Pirelli HangarBicocca de Milán, la Bienal de São Paulo y la Bienal del Mercosur; en esta ocasión llegó a Guadalajara con una exposición que reúne más de cuatro décadas de producción artística.

 A través de instalaciones de gran escala, esculturas y piezas concebidas específicamente para el contexto de la muestra, El Mare Pacificum explora algunos de los temas que han definido la trayectoria del artista: las fronteras, el nacionalismo, la memoria histórica y las relaciones de poder en torno al océano Pacífico.

Crédito: Benjamín Torres

Entrevista con Yukinori Yanagi sobre su exposición El Mare Pacificum 

Yaheli Hernández: Esta vez, en Latinoamérica, será la primera vez que expone, ¿cómo espera que el público de México lo reciba o cómo cree que será recibido?

Yukinori Yanagi: Al Pacífico se le llama “el mar de la paz” y, sin embargo, se han hecho ahí más de trescientas veces pruebas de bombas nucleares; y también hubo la Guerra del Pacífico, es decir, es un mar expuesto a esa violencia. Japón y México son dos países que están a ambos lados del pacífico; ojalá que de ahí puedan sentir muchas cosas.

 

Yaheli Hernández: Especialmente en la infancia, te influyeron cosas como Godzilla. En el Japón actual, ¿hay algo cuya influencia o repercusión siga presente y que crea que pueda influir en sus futuras obras?

Yukinori Yanagi: Cuando era niño era algo así, eso (Godzilla, Ultraman) existía, y eso se volvió mi “lenguaje plástico” para ir creando cosas; se convirtió en un lenguaje. Ese tipo de cosas, las ves de niño, y el mundo que estás viendo, cuando te vuelves adulto, aunque sea lo mismo, lo ves de una manera diferente. Y ahí nacen distintas realidades, por decirlo así.

Por ejemplo, ¿conoces Ultraman? Hoy en día creo que lo ven como un simple superhéroe, pero yo, cuando era niño, viéndolo, lo que pensé fue: Ultraman también es un alienígena, pero los derrota por el bien de los terrícolas, es decir, derrota a los alienígenas. Es contradictorio. De niño, eso me parecía extraño, y cuando lo piensas de adulto, pues… el autor original era de Okinawa.

Okinawa originalmente era otro país llamado Ryukyu, pero Japón lo invadió, y pasó a ser Japón. Durante la guerra se convirtió en campo de batalla, y después de la guerra se volvió a Estados Unidos y luego volvió a Japón. Ese tipo de transición de identidad de la gente de Okinawa es la que engendra a los héroes.

En cada una de esas cosas, en aquella época, para nosotros, en nuestras acciones, en nuestra etapa de crecimiento, esas cosas como los juguetes tenían también una parte oscura, y también en Godzilla… no es solo un monstruo, sino que se vuelve gigante por pruebas de bombas de hidrógeno, y una y otra vez ataca Tokio, pero no ataca a Estados Unidos, que hizo esas pruebas, sino que ataca Tokio.

Ataca pero no llega hasta el Palacio Imperial y si preguntas por qué viene una y otra vez desde el Pacífico, eso es porque, al final, es como la carga emocional de quienes murieron en la guerra, por decirlo de algún modo. Hay bastante de eso detrás, en el trasfondo. Por eso, en lo que hago hay muchas capas, y a simple vista parece como si tratara con juguetes de la infancia, pero hay capas históricas detrás de eso. Entonces si uno logra descifrar eso, creo que puede ser interesante.

Al Pacífico se le llama “el mar de la paz” y, sin embargo, se han hecho ahí más de trescientas veces pruebas de bombas nucleares

Yukino Yanagi

Yaheli Hernández: ¿Por qué presentar la obra en forma de instalación?

Yukinori Yanagi: Por ejemplo, esa obra del acorazado: de niño juegas con maquetas, con Lego, por ejemplo, pero poco a poco se va haciendo más grande, y además el material se vuelve metal, y cada vez es más grande, más grande: se acerca a la realidad.

Es un arma tremenda, pero aun así uno siente el atractivo que hay ahí, y surge la pregunta de qué es lo que nos hace sentir fascinados. Esa es la parte que a mí me inquieta mucho, y por eso hago este tipo de obras. Y para que esa pregunta sea más fácil de entender, hace falta la escala. Por ejemplo, en esa obra es como si “capturaras” esa idea.