Me sorprendí cuando vi anunciado el documental Flamingos. Este género no suele tener la difusión que se merece en las salas mexicanas. Pimienta Films, la distribuidora, ha realizado una gran labor de difusión con esta película. Quise conocer más sobre este documental que sigue de cerca al flamenco caribeño, un trabajo de más de setecientos días de filmación y que cuenta con la increíble narración de Julieta Venegas. Así que asistí a la premiere en Guadalajara, en la Cineteca FICG, y tuve la oportunidad de platicar con Lorenzo Hagerman, director de Flamingos.

Benjamín Torres: ¿Cómo formaste la historia de Flamingos? ¿La historia iba surgiendo conforme ibas grabando o al final durante el montaje? 

Lorenzo Hagerman: Tiene muchas vidas y muchas formas. Se va transformando un documental en general y este todavía más. En un primer paso se hizo un guión de lo que yo suponía que iba a suceder, que es el ciclo natural del flamingo. Y en el primer año de rodaje no sucedió eso. No fue un año normal. Entonces, el guión y la historia se transformaron. 

A partir de ese momento yo sabía que tenía el arco dramático. Y que iba a ser una historia un poco como al revés, esperando que en el siguiente año pudiera los flamencos poder tener la historia esperada. No esperada por mí, esperada por ellos mismos. O sea, una historia de éxito de reproducción, básicamente. Ese camino del primer año, donde no sucedieron las cosas al final de la producción, fue lo que me dio el arco dramático de la historia. Se iba armando paso por paso. Conforme íbamos avanzando, se iba armando. 

Ahora ya en la más micro, en la edición más detallada, sí, cuando yo estaba filmando, en ese momento yo estaba pensando todo el tiempo, si yo tengo esta toma, entonces voy a necesitar esta otra toma para poder contar que esto sucedió. Y un intento y otro intento y otro intento. “Ah, ahora sí ya la tengo”. Entonces, así continuamos. Inclusive, ideas de los diálogos ya me iban surgiendo durante el rodaje. 

Yo no soy escritor y sabía que iba a necesitar la ayuda de un escritor para hacer la crónica. Y fue cuando busqué a Ajo, la micropoetisa, que tiene esta gran habilidad para hacernos reír y reflexionar de cosas cotidianas de una forma muy sintetizada y muy corta. Una forma mucho más interesante de contar una historia. 

sala de cine con una persona parada
"Flamingos" se estrenó en la Cineteca FICG. Crédito: Benjamín Torres

BT: Flamingos es tu quinto largometraje documental como director. ¿Cómo fue entrar de lleno a un documental de naturaleza? 

LH: Fue increíble. La experiencia fue increíble. Era entrar de noche a escondidas de la vida silvestre para que no te vieran. Los flamencos tienen una visión nocturna débil. Entonces, es el momento en que menos los molestas. Y quedarte hasta el anochecer. Observar la naturaleza como desde un microscopio. Uno por uno. 

El día se me pasaba muy rápido porque había mucho que hacer. Todo el tiempo había mucho que hacer. La historia se estaba desarrollando enfrente de mí. Y eso generaba una cierta tensión y una concentración todo el tiempo. Y se me pasaba muy rápido el tiempo. Ahora, la observación aguda, o sea, la observación con atención, repetidas veces, lo que te da es una capacidad para entender. Porque vas aprendiendo lo que está sucediendo. Más la información que me pasaban los biólogos, ya en sustento científico, eso terminaba de armar el rompecabezas de la observación. 

Pero lo que es muy impactante es que nosotros observamos la naturaleza desde un solo punto de vista, que es desde el ser humano. No lo podemos observar desde otro lugar. Y tendemos, como es normal, a explicarnos la naturaleza desde nuestra humanidad. Inclusive, en un momento dado, hasta llegar a ponerle sentimientos a ciertas acciones. O estados de ánimo. Cosa que nunca vamos a saber si realmente son así. Pero, de alguna u otra forma, si no es correcto decir “está triste o está contento este flamenco”, después de tantas veces de observar, sí entiendes qué es lo que es una victoria, qué es lo que es un fracaso, y te empiezas a identificar. Y esta forma de verte como ser humano, en los animales, es una forma de verte a ti mismo. Y eso hace muy diferente esta película. Porque al mismo tiempo que estás viendo un documental de naturaleza, te estás viendo a ti reflejado, estás pensando en ti, en cómo eres tú al verte ahí. En la narración hacemos este juego constantemente. 

 

BT: Si tuvieras que mencionar una cosa de cómo te hizo crecer Flamingos como cineasta, ¿cuál mencionarías? 

LH: Volví a aprender mi profesión, porque yo no sabía filmar en la naturaleza. Técnicamente sé usar una cámara, pero es otra técnica totalmente. Entonces, volví a aprender a hacer mi profesión. Yo estoy acostumbrado como fotógrafo a que me muevo en un espacio para ir encontrando las frases e ir relacionando los elementos que están en el entorno, para poder contar la historia. Aquí yo llegaba a un lugar y no me podía mover de ahí. Todo lo tenía que filmar sin moverme. Lo más que me podía mover era un par de metros cuadrados.

Hombre adulto vestido de negro con microfono en la mano en sala oscura
Lorenzo Hagerman durante la presentación de "Flamingos" en Guadalajara. Crédito: Benjamín Torres

BT: ¿Cómo te sorprendieron los flamingos como especie?

LH: Pues son muy particulares. No es solo su color y su tamaño y su fisionomía. Son bellos, es la hermosura a todo lo que da. Y por otro lado, sí me recuerdan mucho a los animales prehistóricos. Aparte, yo nunca había observado aves por tanto tiempo. Las aves que tienen alas que pueden volar pero que no tienen brazos. Cuando se les cae algo no lo pueden recoger, por ejemplo. Y su fisionomía: son aerodinámicos, pero también viven en el agua gran parte del tiempo. Sí es un animal fascinante. 

Yo no quiero decir que es mi favorito o el que más me llama la atención. Porque aparte en la película, hay un elemento que integramos mucho que son las otras aves. Que son las que observan la historia de los flamencos. Ellos son los que están siempre en el mismo lugar y que no se mueven. Y que a través de la comparación con otras aves también se resalta un poco esta fisionomía tan especial del flamenco. El flamenco es una ave muy particular, única, que tiene un carácter muy especial. Es un ser muy social. 

 

BT: ¿Cómo es cruzar esa frontera entre director ya como del proyecto a ser director de fotografía? 

LH: Me encanta. A mí me encanta estar pasando de ser director de fotografía a ser director de fotografía. Porque son dos aproximaciones a lo que me gusta hacer. Y siendo director de fotografía me concentro solo en un aspecto. Y me gusta colaborar y aprendo de los directores. Siendo director puedo decir lo que yo quiera decir. Pero yo no me veo cambiando de jerarquía.

 

BT: ¿Volverías a hacer un documental de naturaleza?

LH: Sí, pero me gusta más siempre cambiar de tema y cambiar de técnica y aprender algo nuevo en cada película.

¿Quién es Lorenzo Hagerman?

Lorenzo Hagerman (1969) es un destacado director de fotografía y cineasta documental mexicano. Como cinematógrafo, ha trabajado en películas como Heli (ganadora del premio a Mejor Director en Cannes, por la que obtuvo la Rana de Plata en Camerimage), Which Way Home (nominado al Óscar) y Presunto culpable, consolidándose como uno de los profesionales más reconocidos de su gremio. Paralelamente, como director ha creado documentales aclamados como H2Omx (Premio Ariel) y Aquí sigo, este último un emotivo viaje que retrata la plenitud en personas mayores de ochenta y cinco años, obras que reflejan su interés por abordar temas sociales, la dignidad humana y las historias íntimas con una sensibilidad que desdibuja los límites entre la ficción y el documental.