Werner Herzog, el director de Ghost Elephants, no se cansa. Hay que recordar que nació en 1942. Y hace unos días subió un reel donde compartía cómo estaba grabando su nuevo documental en Viena. Apenas este marzo se estrenó Ghost Elephants, su más reciente trabajo. Sobre este documental, Herzog comenta que es una exploración de los sueños, de la imaginación, sopesados frente a la realidad; yo concuerdo.

En esta ocasión Werner Herzog se (nos) traslada a Angola. Allí se reúne con Steve Boyes, quien es un biólogo conservacionista que ha dedicado más de veinte años a estudiar a los elefantes fantasma de Lisima. Pero, ¿qué los hace tan sorprendentes? ¿Por qué fantasmas?¿Dónde queda Lisima?

En las tierras altas de Angola se encuentra la Angolan Highlands Water Tower, del que la región Lisima forma parte. Las aguas de esta zona (la “fuente de la vida”) alimentan sistemas que van hacia las cuencas del Congo, Zambeze y Okavango. Siete países africanos sostienen su vida y ecosistema gracias a la Angolan Highlands Water Tower.

Allí, a más de mil doscientos metros al nivel del mar, en lo más profundo de sus bosques habitan los elefantes fantasmas. Se cree que estos son los descendientes de un ejemplar, al que bautizaron como Henry, cazado en 1955. Ese ejemplar era tan grande que no se parecía a los elefantes de otras partes.

Los ghost elephants solo habitan ahí. Le tomó diez años a Steve Boyes conseguir un par de fotografías tomadas por cámaras trampa. Es tan inaccesible el lugar donde habitan, que se requiere la ayuda de maestros rastreadores para llegar ahí. Pero lo más importante es que Steve Boyes no sabe si existen. Todo es especulación, las imágenes aportan poco. Se han fundido en su imaginario. De ahí la urgencia de Steve Boyes por recolectar evidencias, muestras de ADN, videos. Incluso teoriza sobre que son una nueva subespecie. Ese es el punto de partida de Ghost Elephants. Su larga búsqueda ha sido una quimera, pero eso se acabó.

Ghost Elephants 7
Steve Boyes (centro). Crédito: Ariel Leon Isacovitch.
Ghost Elephants
Werner Herzog en la filmación de "Ghost Elephants". Crédito: Skellig Rock, Inc.

Así que para buscar al elefante mítico se formó una expedición científica. Pero la ciencia no es suficiente para dar con los elefantes fantasmas y es necesario el conocimiento empírico, ancestral, que solo los rastreadores khosian poseen. De esta manera, el científico Steve Boyes junto a la etnobióloga Kerllen Costa (de National Geographic), Xui, Xui Dawid, Kobus y el equipo de Werner Herzog emprenden la búsqueda de los ghost elephants en el fin del mundo, como le llaman. “Me sentí a la caza de Moby Dick”, diría Herzog cuando conoció la historia. Su voz, patrimonio inmaterial del género documental, narra el viaje. 

Lo que siempre ha distinguido a los documentales de Herzog es que para llegar a una verdad necesita atravesar diferentes capas de la realidad hasta superarla. Solo en ese punto, cuando se han contrastado todas las perspectivas que convergen en un asunto, tema o personaje, es que empiezan a surgir reflexiones sin necesidad de un marco teórico concreto. Por eso es que en sus documentales la poesía surge espontáneamente.

Recuerdo en Into the Inferno cómo después de una secuencia de explosiones volcánicas, explica que sí, muy majestuosos los volcanes, pero también va a hablar de los rituales de los lugareños. Y pasar de volcanes islandeses a cómo ha permeado el sistema político en la sociedad de Corea del Norte. ¡En el mismo documental!

En Ghost Elephants hay esa visión periscopica. Por eso no definiría este documental como solamente de elefantes, naturaleza y conservación. El tema gira en torno al hábitat de los elefantes, es cierto, pero va más allá: es también un estudio antropológico de aquellas aldeas de khoisan, cuyos habitantes viven en las antípodas de los centros urbanos. También es una reflexión sobre la supervivencia y la memoria ancestral, y un relato sobre la conexión mística de estas tribus con los elefantes. Y así como se hallan huellas de elefantes en el bosque, es posible encontrar las huellas de la última guerra civil angoleña. Pero no todo es vegetación africana, Ghost Elephants da espacio a la explicación científica con biólogos y paleogenetistas. 

Hombre arrodillado frente a rey
Crédito: Ariel Leon Isacovitch.
Hombres con tanque en el bosque
Kobus, Xui Dawid y Xui. Crédito: Skellig Rock, Inc.

Como en otros documentales de Herzog, aquí también aparecen esos personajes fuera de lo ordinario. Quizás sea el propio Steve Boyes el que más sobresale. Su pasión por los elefantes es sagrada. Es una obsesión que lo acompaña incluso en sueños. Toda su vida gira en torno a los elefantes fantasmas. Comprobar su existencia se ha vuelto para él lo primordial, dotando su investigación de un sentido sacro y metafísico. No exagero al decir que Steve Boyes no está muy alejado de personajes memorables de Herzog, como Timothy Treadwell, de Grizzly ManDieter Dengler, de Little Dieter Needs to Fly.

Por último, no diré si encuentran a los elefantes fantasmas porque en realidad eso no es lo importante. Lo importante de Ghost Elephants es lo que le rodea. Me quedo al final con esa visión fantasmagórica de cómo unos elefantes perdidos en las alturas, en los bosques angoleños más recónditos, pueden representar el vínculo frágil, violento, esperanzador, que tenemos los humanos con la naturaleza. “Cuando empiecen a desaparecer los elefantes, empezaremos a desaparecer nosotros”, dice Herzog y su voz, que ha menguado a través de los años, suena como un conjuro. Ojalá nunca se nos canse.

Ficha técnica de Ghost Elephants

Dirección: Werner Herzog.
Guión: Werner Herzog.
Narración: Werner Herzog.
Producción: Ariel León Isacovitch, Werner Herzog; con Sobey Road Entertainment.

Fotografía: Eric Averdung, Rafael Leyva.
Edición: Marco Capalbo, Johann Vorster.
Música: Ernst Reijseger.

País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Duración: 99 minutos.

Compañías de producción: The Roots Production Service, Skellig Rock, Inc., Sobey Road Entertainment.

Distribución: National Geographic Documentary Films.